Adenda al boceto de Hamlet y Ofelia, copia de la obra de Rosales. Subastas Ansorena.

Por deficiencias técnicas omitimos los datos adjuntos al dar la noticia citada.

El original figuró en los siguientes catálogos:

  • Catálogo de la Exposición de Pinturas de don Eduardo Rosales, dispuesta por la testamentaria del mismo en los Salones del Señor Bosch (antigua Platería Martínez).
    Pág. 13. Nº 18. Hamlet y Ofelia. Hamlet por vengar la muerte de su padre se finge loco en presencia de Ofelia su prometida.
    Pintado en 1871. Pertenece a don José María Lavernia.
  • Catálogo de las obras del pintor Eduardo Rosales expuestas en el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, junio 1902.
    Pág. 17. Nº 34. Hamlet y Ofelia escena primera, acto tercero del drama de Shakespeare.
    Pintado en Madrid en 1871. Alto 0,70 x 106. Expositor: Sra. Viuda de Lavernia.
  • La Exposición Rosales. Artículos publicados en “El Imparcial”. Armando CotareloValledor: Madrid 1902. Pág. 64. Nº 52. Hamlet y Ofelia. Pintado en Madrid en 1871. Alto 0,70, ancho 1,06. Propiedad de don José M. Lavernia. Figuró en la exposición de 1873 con el número 18 y en la de 1909 con el 34.

“No concurrió a ninguna exposición pública, si se quita la póstuma del 73, donde figuró con el número 18, el cuadro de Hamlet y Ofelia, pero era bastante conocido y famoso entre los aficionados. Sí que en los méritos de la composición se iguala a los dos antes dichos (se refiere a La muerte de Lucrecia y don Juan de Austria), hombreasé con ellos en la ejecución y acaso lo supere en el colorido. A estos méritos añádase el cabal conocimiento del asunto y la completa identificación con el Drama. Representa el cuadro la escena primera del acto tercero del drama, y en él se respira la sombría atmósfera de la producción shakesperiana, la figura de Hamlet se ofrece con la vaguedad de su incierta naturaleza, y la blanca de Ofelia descuella en la obra pictórica como por su idealidad y su pureza se destaca en la dramática.

¿Son las figuras algo reducidas para la magnitud de la estancia?; o de otro modo ¿Están demasiado alejadas del primer término? Creo que sí, como también convengo en que el soberbio grupo que forman detrás de un tapiz, un supremo arte invitado, la fraticida monarca y su débil consejero Polonio, recibe demasiada claridad, dado el lugar en que el pintor los puso.Acaso puedan hacerse algunos reparos a la indumentaria, en especial al traje del vengativo príncipe; pero en cambio, ¿que se dirá de las cándidas vestiduras de Ofelia y de los cambiantes y visos que la luz provoca en ellas, del rostro de Hamlet, de sus ojos extraviados y de la violenta actitud que tan a las claras muestra lo anormal de su estado? ¿Qué del tapiz que cubre la pared, de la armadura del escaño, de la cortina de la ventana, de los almohadones y de aquel admirable perro que se mueve bajo la vista del espectador, y que en actitud natural se acerca entre sobresaltado y confuso a persuadirse de si es o no su amo el que olfatea”.

Armando Cotarelo Valledor. Exposición Rosales. 1902. Págs. 41-42. En el catálogo razonado de dibujos de Rosales, hay una nota que indica que el cuadro ha sido recientemente he localizado.


Luis Rubio Gil

Agosto 2020